Durante
el Siglo de Oro, existía la creencia de que las mujeres podían absorber el
esperma masculino que hubiera flotando en el ambiente, en el agua, o en las
plantas, y que era absorbido por la piel para llegar al útero y concebir una
criatura. Nos lo cuenta Luciano López
en PORTENTOS Y PRODIGIOS DEL SIGLO DE ORO.
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