martes, 23 de octubre de 2012



Gregorio Doval nos cuenta en ERRORES, LAPSUS Y GAZAPOS DE LA HISTORIA que la famosa Biblioteca de Alejandría tenía truco. Al parecer, a los viajeros que entraban en la ciudad se les confiscaban los libros, que los escribas copiaban. El original se quedaba en la Biblioteca y le devolvían al dueño la copia. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario