jueves, 11 de octubre de 2012



La leyenda de una joven que se afea para rehuir un casamiento no deseado fue bastante popular en el siglo IX. Es el caso de Santa Wilgefortis, joven cristiana que ayunó hata la extenuación para no casarse con un rey sarraceno, y cuyo padre la mandó crucificar. En algunos países de Europa fue adoptada como la patrona de los anoréxicos. Ana Martos nos cuenta su historia en su trabajo PAPISAS Y TEÓLOGAS. 

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