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En 1833
el alcalde de un pueblecito mexicano, ante la falta de lluvia y la
persistente sequía, dictó un decreto con dos simples artículos: 1- Si no
llovía en ocho días, nadie iría a misa ni podría rezar. 2- Si no llovía en
otros ocho, se quemarían iglesias, templos y asilos de sacerdotes y monjas.
Podéis leerlo en CASUALIDADES, COINCIDENCIAS Y SERENDIPIAS DE LA HISTORIA.
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miércoles, 4 de julio de 2012
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Reginaldo
Ustariz, autor del libro CHE GUEVARA. VIDA, MUERTE Y RESURRECCIÓN DE UN MITO,
es un boliviano afincado en Brasil, médico y periodista. Él fue uno de los
pocos testigos que se encontraban próximos al cadáver del Che, en
Vallegrande, poco después de que fuese asesinado por el ejército boliviano.
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martes, 3 de julio de 2012
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En su
libro JESÚS, SEGÚN LOS APÓCRIFOS, de Beatriz Ontaneda y Rose Marie Paz, nos
dicen que el cristianismo en la zona de Palestina en el siglo I era un
conglomerado de sectas, cada una con sus propios libros sagrados y sus
propios predicadores. Al final, el grupo que se asoció con el poder de Roma
fue el que prevaleció sobre los demás, imponiendo su producción literaria a
la fuerza: la Biblia.
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En
Guayaquil, Ecuador, la estatua del venerado poeta José Joaquín Olmedo
(1740-1847) no es realmente lo que parece. Cuando la ciudad quiso erigirle un
monumento, descubrió que el precio de una estatua nueva era prohibitivo. Una
fundición les ofreció la de otro famoso escritor que, con algunos retoques,
es la que erigieron en la plaza de la villa bajo el nombre de Olmedo. Nos lo
cuenta Gregorio Doval en FRAUDES, ENGAÑOS Y TIMOS DE LA HISTORIA.
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lunes, 2 de julio de 2012
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