lunes, 2 de julio de 2012



En 1981 una surcoreana de cincuenta y tres años murió presuntamente de extenuación mientras rezaba, durante diez días y sin comer, para que su hijo tuviera suerte en un examen de acceso a la universidad. Podéis leer los detalles en ERRORES, LAPSUS Y GAZAPOS DE LA HISTORIA.

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