martes, 3 de julio de 2012



En su libro JESÚS, SEGÚN LOS APÓCRIFOS, de Beatriz Ontaneda y Rose Marie Paz, nos dicen que el cristianismo en la zona de Palestina en el siglo I era un conglomerado de sectas, cada una con sus propios libros sagrados y sus propios predicadores. Al final, el grupo que se asoció con el poder de Roma fue el que prevaleció sobre los demás, imponiendo su producción literaria a la fuerza: la Biblia.

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