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Durante
la Primera Guerra Mundial, un soldado británico envió a su mujer un mensaje
en una botella que depositó en el Canal de la Mancha, doce días antes de
morir. Un pescador la encontró en el Támesis en 1999, ochenta y cinco años
después. Podéis leerlo en CASUALIDADES, COINCIDENCIAS Y SERENDIPIAS DE LA
HISTORIA.
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