lunes, 30 de julio de 2012



Durante la Primera Guerra Mundial, un soldado británico envió a su mujer un mensaje en una botella que depositó en el Canal de la Mancha, doce días antes de morir. Un pescador la encontró en el Támesis en 1999, ochenta y cinco años después. Podéis leerlo en CASUALIDADES, COINCIDENCIAS Y SERENDIPIAS DE LA HISTORIA.

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