viernes, 20 de julio de 2012



Un día, en el acuartelamiento de la entonces colonia francesa de Argelia, un general francés se lió a latigazos con un subalterno en un arrebato de ira. Éste sacó la pistola y apretó el gatillo, pero el arma se encasquilló. El general lo condenó tres días a una celda de castigo por no tener el arma en perfectas condiciones. Podéis leerlo en CASUALIDADES, COINCIDENCIAS Y SERENDIPIAS DE LA HISTORIA.

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