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En
Guayaquil, Ecuador, la estatua del venerado poeta José Joaquín Olmedo
(1740-1847) no es realmente lo que parece. Cuando la ciudad quiso erigirle un
monumento, descubrió que el precio de una estatua nueva era prohibitivo. Una
fundición les ofreció la de otro famoso escritor que, con algunos retoques,
es la que erigieron en la plaza de la villa bajo el nombre de Olmedo. Nos lo
cuenta Gregorio Doval en FRAUDES, ENGAÑOS Y TIMOS DE LA HISTORIA.
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