martes, 3 de julio de 2012



En Guayaquil, Ecuador, la estatua del venerado poeta José Joaquín Olmedo (1740-1847) no es realmente lo que parece. Cuando la ciudad quiso erigirle un monumento, descubrió que el precio de una estatua nueva era prohibitivo. Una fundición les ofreció la de otro famoso escritor que, con algunos retoques, es la que erigieron en la plaza de la villa bajo el nombre de Olmedo. Nos lo cuenta Gregorio Doval en FRAUDES, ENGAÑOS Y TIMOS DE LA HISTORIA.

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