lunes, 3 de septiembre de 2012



En el invierno de 1873 un joven de quince años del estado de Maine, aficionado a patinar sobre el hielo pero con frecuentes ataques de otitis, inventó las orejeras. El sencillo artilugio lo convirtió en millonario. Nos lo explica con detalle Gregorio Doval en CASUALIDADES, COINCIDENCIAS Y SERENDIPIAS DE LA HISTORIA.

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