viernes, 14 de septiembre de 2012



Hasta finales del siglo XIX se creía que la matriz era un animal vivo que se alojaba en el interior de la mujer y que reclamaba constantemente semen masculino para concebir. Si no lo obtenía, se enfurecía y se desplazaba, produciendo ahogos, sofocos y la llamada "bola histérica". Nos lo explica Ana Martos en su obra HISTORIA MEDIEVAL DEL SEXO Y DEL EROTISMO.

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