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Luciano
López Gutiérrez, autor de PORTENTOS Y PRODIGIOS DEL SIGLO DE ORO, nos cuenta
que en aquella época se creía en la existencia de pueblos extraños, como los
monoscelos, hombres de una sola pierna muy veloces y con un pie tan ancho
que, si se tumbaban y alzaban la extremidad, podía darles sombra.
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