|
Álvaro
Lozano en su libro STALIN, EL TIRANO ROJO, nos cuenta que, aunque los
principales colaboradores de Stalin se encontraban atemorizados por éste, no
le obedecían únicamente por temor. Algunos sentían la misma satisfacción por su trabajo que
Stalin, y tampoco tenían ningún escrúpulo moral. Vivían en un estado continuo
de paranoia, matando a otros para mantenerse con vida y durmiendo con
pistolas bajo las almohadas. Mantenían una fe casi religiosa en el bolchevismo
que justificaba tantas muertes.
|
jueves, 21 de junio de 2012
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario