lunes, 4 de junio de 2012

Parece ser que, cuando el archiduque Francisco Fernando de Habsburgo fue asesinado en Sarajevo en 1914 (dando origen a la Primera Guerra Mundial), quienes intentaron atenderle no pudieron desabotonarle el uniforme, que llevaba siempre cosido para eliminar arrugas. El archiduque murió desangrado. Nos lo explica Gregorio Doval en ERRORES, LAPSUS Y GAZAPOS DE LA HISTORIA.

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