Parece
ser que, cuando el archiduque Francisco Fernando de Habsburgo fue asesinado
en Sarajevo en 1914 (dando origen a la Primera Guerra Mundial), quienes
intentaron atenderle no pudieron desabotonarle el uniforme, que llevaba
siempre cosido para eliminar arrugas. El archiduque murió desangrado. Nos lo
explica Gregorio Doval en ERRORES, LAPSUS Y GAZAPOS DE LA HISTORIA.
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