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Una de
las incógnitas más inquietantes que quedaron por resolver tras la Segunda
Guerra Mundial fue el destino de Martin Bormann, el secretario personal de
Hitler y auténtico perro guardián del dictador, al que apodaban La Eminencia
Parda y que era odiado por todos. Nos habla sobre él Jesús Hernández en
ENIGMAS Y MISTERIOS DE LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL.
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