lunes, 25 de junio de 2012



Una de las incógnitas más inquietantes que quedaron por resolver tras la Segunda Guerra Mundial fue el destino de Martin Bormann, el secretario personal de Hitler y auténtico perro guardián del dictador, al que apodaban La Eminencia Parda y que era odiado por todos. Nos habla sobre él Jesús Hernández en ENIGMAS Y MISTERIOS DE LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL.

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