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En 1611
el verdugo de la ciudad alemana de Passau vendía a los mercenarios unos
papelitos llenos de símbolos o frases mágicas que les protegerían en el
combate. Tenían que llevarlas colgadas al cuello o tragárselas. Pronto se
pagaron a precio de oro. Nos lo explica Gregorio Doval en FRAUDES, ENGAÑOS Y
TIMOS DE LA HISTORIA.
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