martes, 12 de junio de 2012



En 1611 el verdugo de la ciudad alemana de Passau vendía a los mercenarios unos papelitos llenos de símbolos o frases mágicas que les protegerían en el combate. Tenían que llevarlas colgadas al cuello o tragárselas. Pronto se pagaron a precio de oro. Nos lo explica Gregorio Doval en FRAUDES, ENGAÑOS Y TIMOS DE LA HISTORIA.

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