martes, 5 de junio de 2012

Según nos cuenta Gregorio Doval en FRAUDES, ENGAÑOS Y TIMOS DE LA HISTORIA, el rey Balduino de Bélgica se negó en 1990 a sancionar una ley que aprobaba el aborto, pues su conciencia no se lo permitía. El Gobierno tuvo que aceptar que abdicara temporalmente para poder promulgar la ley, y luego volvió a ocupar el trono.

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