jueves, 14 de junio de 2012



Durante el siglo XVIII una de las principales atracciones turísticas de Londres era visitar el manicomio de Bedlam donde, tras pagar el importe de la entrada, los curiosos podían observar a su antojo a los enfermos alojados allí. Lo cuenta en detalle Gregorio Doval en ERRORES, LAPSUS Y GAZAPOS DE LA HISTORIA.

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